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Este es, sin duda, uno de los temas duros de la vida. A su alrededor se han
creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades asociadas a la
necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han herido.
Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el
presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado
para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas
buenas de la vida, no en las malas.
Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas.
Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán
nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.
Hay tres componentes principales que motivan la creación de largos y
dolorosos resentimientos:
* Tomar la ofensa exageradamente personal
* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos
* Crear una historia de rencor
Piense en alguna herida personal para así darse una idea de cómo lo aflige
ahora. Cierre los ojos y piense en aquel doloroso suceso por un momento.
Cuando recuerde claramente lo ocurrido, piense o escriba brevemente un
resumen sobre aquella experiencia. Cuente la historia de lo que pasó, en el
papel o en la cabeza.
Ahora analice lo que pasa cuando piensa en ello hoy. Por ejemplo, ¿cuál es
su pensamiento más recurrente al recordar el suceso? Luego tenga en cuenta
cómo se siente y fíjese cómo reacciona su cuerpo al revivir el dolor.
Una vez consideradas sus respuestas, por favor responda a las siguientes
preguntas:
1. ¿Piensa usted en esa dolorosa situación más de lo que piensa en las cosas
buenas de la vida?
2. ¿Al pensar en ello siente incomodidad física o alteración emocional?
3. Cuando hace memoria sobre el particular, ¿lo hace con los mismos
pensamientos?
4. ¿Repite la historia una y mil veces en la cabeza?
Debe quedar claro que los rencores no son señal de enfermedad mental.
Sentirse herido(a) tampoco es indicio de estupidez, debilidad o falta de
autoestima. Sencillamente significa que no se está preparado(a) para
afrontar las cosas de otra manera. Sentirse herido(a) en la vida es normal
pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Sin embargo,
que sean comunes no significa que sean saludables.
Por más preparación que se tenga para perdonar, hay momentos en que es útil
-hasta necesario- sentirse molesto(a). Puede ser que algún límite personal
haya sido violado; podemos hallarnos en peligro o haber sido maltratados.
Aun así, las situaciones que exigen reaccionar con molestia son muy pocas.
Reaccionar movidos(as) por el dolor sólo ayuda cuando ello soluciona el
problema.
Ceder el poder
El error más grande que se comete bajo el efecto de las sustancias
estresantes es culpar de nuestra molestia a la persona que nos lastimó. Al
culpar a otros por nuestros sentimientos, les cedemos el poder de controlar
nuestras emociones. Seguramente tal poder será mal usado y seguiremos
heridos(as). Es alarmantemente alta la cantidad de personas que le ceden
poder a aquellos que nos los quieren.
Sentirnos mal cada vez que pensamos en la persona que nos lastima se vuelve costumbre y nos hace sentir víctimas de alguien más poderoso.
Responsabilizar a las personas por sus acciones no es lo mismo que culparlas por nuestros sentimientos.
Síguelas y te sorprenderás de ver que las relaciones sentimentales no son tan complicadas y que sí es posible alcanzar el éxito absoluto con tu pareja.
Si alguien te dijera que tiene la receta para alcanzar la absoluta felicidad en pareja, ¿se la pedirías? Si tu respuesta es sí, enhorabuena. Sigue estos consejos y te sorprenderás de las enormes dificultades que has llegado a ver en las cosas que no son tan complicadas.
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Si sigues esta no tan complicada regla, te habrás ahorrado el 95% de las preocupaciones que puedan surgir en tu relación. Trata de conseguir lo que deseas, siempre y cuando esté a tu alcance. Perseguir sin piedad a un hombre que no te hace caso tiene principalmente dos motivos: problemas no resueltos con tu padre, por lo tanto te hacen falta varios años de intensa terapia para acabar con este hábito; o la búsqueda de emociones fuertes, para lo cual mejor te recomendamos que cambies de trabajo, te avientes del bungee o veas una película de terror; te ahorrarás muchas aflicciones.
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¿Qué es más importante, el amor o el sexo? Éste es el clásico debate sobre el cual nunca se llega a un acuerdo, pero nuestra respuesta es la siguiente: ambos. Puedes llegar a amar a un hombre con el que no tengas química sexual, pero ¿es esto lo que realmente deseas? Aunque compartan muchos asuntos importantes, las palabras no son suficientes, y una inmejorable forma de comunicarse es el sexo.
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Sería ridículo romper con alguien por el simple hecho de que no le guste el mismo tipo de cine que a ti. Los opuestos se atraen, pero generalmente las posibilidades de estar juntos se agotan debido a la incompatibilidad intelectual o emocional, venir de ambientes familiares muy diferentes o tener aspiraciones distintas. Si sus diferencias son pequeñas, las probabilidades de tener conflictos en la relación serán mínimas.
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Hay quienes creen que siempre que estén a gusto con el trato que les da su pareja, podrán soportar vivir una vida de aburrimiento junto a ella. Sin embargo, también hay quienes se arriesgan y buscan una pareja más agradable y divertida ¡y el resultado es fantástico! Mira a tu alrededor, date cuenta de que hay muchas personas apasionadas y con ganas de pasarla bien, y que a la vez son tan responsables como tú.
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Si lo que tú quieres es compromiso, no te embarques en relaciones que sólo te ofrezcan sexo pasajero. Debes mostrar claramente y desde el principio tus expectativas. Si quieres un matrimonio en el que los dos cooperen con las labores domésticas, desde la primera cena en tu casa empieza a compartir las tareas.
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Encontrar una pareja en quien puedas confiar y que te apoye, te hará sentir aceptada y apreciada. Debes poder compartirle sin miedo detalles como tu deseo de tener bebés, tu miedo a fallar profesionalmente o cuánto dinero te gastas en ropa. Lograr una verdadera intimidad es arriesgado, pero también muy satisfactorio y emocionante. Ser capaz de conseguir confianza y apoyo mutuos con la otra persona es la promesa más clara de felicidad en una relación.
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Alguien con antecedentes poco confesables respecto a sus parejas pasadas puede ser un serio problema para ti, tal vez no de la misma forma, ni en el primer momento. Pero lo mejor será que te fijes bien tanto en sus experiencias pasadas, como en su actual trato hacia las mujeres cercanas. De esta forma tendrás las referencias para reaccionar y actuar en cuanto no te guste alguna conducta del hombre que te interesa.
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Podríamos definirlos como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social...).
En el ámbito sentimental, el rasgo más acusado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y perjudican gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso, paralizador y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de a nosotros.
Cuando se muestra en su forma aguda, el origen de los celos hay que buscarlo en situaciones neuróticas o, en general, psicopáticas. Algunos autores creen que el sentimiento de los celos es universal e innato. Linton, por ejemplo, ve una prueba de esta tesis en el hecho de que en las Islas Marquesas, donde la libertad sexual es prácticamente total, los indígenas manifiestan sus celos sólo cuando están ebrios; es decir cuando su control voluntario, su raciocinio, ha disminuido. Por el contrario, otros psicólogos (como O.Klineberg) señalan que este sentimiento es de origen cultural, y que los celos no dependen del deseo o necesidad de goce exclusivo de los favores del otro, sino del "estatuto" social. En las sociedades monogámicas, como la nuestra, y siempre según este autor, el adulterio sólo provoca reacciones celosas en la medida en que origina inseguridad (material o afectiva) o afecta al prestigio y al honor. Son dos teorías relativamente antagónicas, pero como ocurre con frecuencia, perfectamente complementarias.
Podemos pensar por tanto, que cuando nos mostramos celosos experimentamos sensaciones inherentes a nuestra condición de seres humanos y, a la vez, manifestamos un comportamiento adquirido y heredado de nuestra cultura y modus vivendi.
Un sentimiento que puede resultar peligroso
Las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas, un poco sadomasoquistas y neuróticas, y proyectan en su entorno humano sus propias tendencias a la infidelidad. Buscan con avidez todas las pruebas de su presunto infortunio y se muestran refractarios a los argumentos racionales que les trasmiten las personas cercanas con las que se sinceran.
Los celosos delirantes que se sienten abandonados, menospreciados y burlados, pueden llegar hasta la tragedia de perseguir con odio a su "amor" y no vacilarán en atacarlo. De ahí que este sentimiento de los celos genere tantos problemas, no sólo en la seguridad física de las personas directamente afectadas por casos criminales sino también en el equilibrio emocional de otras muchas cuyo bienestar psicológico se ve amenazado. Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel. Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse obligar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y secuestrar su libertad de movimientos y de sentimientos.
El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (circunstancias de la otra relación, quién es, dónde se ven, desde cuándo.....), un desmedido afán de control, un sentimiento de posesión exacerbado, la agresividad para con uno mismo...
Vive la situación como si de una tortura se tratara e incluso con deseos de venganza, que van desde el encerrarse en el silencio hasta el drama que con tanta frecuencia describen las secciones de sucesos de los medios de comunicación.
Los celos no son amor
Los celos, en contra de lo que podría parecer y de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios o guiones de películas, no siempre son consecuencia de un gran amor, ni indican cuánto se quiere, se necesita o se desea a la otra persona. Y, normalmente, quienes padecen preferentemente estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas, que sólo se curarán saliendo de su autoencierro. En muchas situaciones de celos hay, más que amor o miedo a la soledad, otras causas: sentimientos de posesión del otro, de necesidad de controlarle, de inseguridad en uno mismo, de envidia hacia la mayor riqueza de la vida emocional del otro...
Un tipo muy especial de celos son los infantiles ("complejo de Caín"), que se manifiestan tras el nacimiento de un nuevo hermano. El niño, antes centro de todas las atenciones, se ve obligado a aceptar que debe compartir con el nuevo miembro de la familia el amor y cuidados de sus padres, muy especialmente de la madre, lo que hace que vea en el recién llegado un usurpador y la malquerencia hacia "el intruso", lo que puede conducirle a volcar su agresividad en su pequeño hermano. Según los psicólogos, no es extraño que incluso el origen de ciertos estados neuróticos que sufren los adultos provenga de secuelas de celos infantiles padecidos hace décadas. Pero los celos no son exclusivos del espacio familiar o sentimental: otro ámbito donde germinan es el mundo laboral.
Los celos afectan con frecuencia a profesionales desconfiados y muy competitivos (en la mala acepción del término), incapaces de trabajar en equipo y que invierten gran parte de su tiempo y energía en los pequeños detalles, no compartiendo información y controlando cuanto ocurre a su alrededor, a fin de que nadie presente un trabajo que pueda ensombrecer el suyo. La vida y valía personal de estos celosos laborales giran en torno a su estatus profesional y mantienen una baja autoestima (disfrazada frecuentemente de autosuficiencia). Y, por supuesto, con esa actitud, evidencian su inseguridad y un déficit de inteligencia emocional, al no responder positiva y equilibradamente a los estímulos del exterior, en este caso, a la competencia de sus compañeros de trabajo.
También pueden surgir los celos en la relación con los amigos ("ese es el más guapo, aquellla es la más lista, ese el que tiene la casa más bonita, este es el que está casado con la que más dinero gana"), pero normalmente no generan tantos problemas ni alcanzan dimesiones dramáticas.
Si nos sentimos celosos de nuestra pareja:
"Los celos son malos consejeros" dice el refrán. No desdeñemos su importancia ni dejemos que se nos cuelen como sentimientos normales o que hasta tienen su encanto, por cuanto trasmiten "lo mucho que le quiero". En la realidad cotidiana, los celos rompen y enturbian las relaciones, y los individuos celosos acaban minando, con su posesividad y persecución asfixiantes, el gozo y el placer del encuentro, el equilibrio en la pareja, que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro. Si en un momento determinado nos sentimos víctimas de un ataque de celos que perjudica nuestro bienestar emocional, actuemos dedicidamente:
Seamos conscientes de que estamos padeciendo los celos sin querernos engañar jugando a progresistas.
Comuniquemos nuestros sentimientos a la persona cuyo comportamiento ha generado los celos, especificándole claramente las conductas que nos hacen sentirnos celosos.
Hablémosle cuanto haga falta, aunque sin someterla a una presión excesiva (y mucho menos aún, recurriendo a amenazas o agresiones físicas), y con ánimo de pedirle que nos ayude a disipar nuestras dudas. Se trata de saber qué ocurre en realidad y de cotejarlo con nuestra percepción, que perfectamente puede ser errónea.
Si se trata de un pensamiento irracional que estamos alimentando, debemos apoyarnos en la realidad y desterrarlo definitivamente. Nos será más fácil si contamos con la ayuda de la otra parte. Pero no olvidemos también es parte afectada, a la que debemos comprender y ayudar.
Revisemos durante un cierto tiempo nuestra actitud ante la otra persona, para comprobar que los celos han desaparecido.
Fortalezcamos el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso: son los mejores instrumentos para superar el desencuentro y los celos.
Aceptémonos más, confiemos en nosotros mismos y trabajemos la seguridad en nosotros mismos, nuestra autoestima.
Si sufrimos un cuadro agudo de celos o nos vemos incapaces de gestionarlos por nosostros mismos, dirijámosnos cuanto antes a una consulta psicológica.
Y, por último, si hay motivo real para nuestros celos, planteemos con realismo la situación a nuestra pareja. Y armémonos de valor, paciencia y comprensión para superar la situación. Casi todo tiene un final, y el amor también puede tener fecha de caducidad.
. La pureza ayuda a tener una buena comunicación con tu pareja
Cuando una pareja vive la abstinencia sexual, su comunicación es buena porque no se centran solamente en el placer sino en la alegría de compartir puntos de vista y vivencias, además, sus conversaciones son más profundas. Por el contrario, la intimidad física es una forma fácil de relacionarse pero eclipsa otras formas de comunicación. Es un modo de evitar el trabajo que supone la verdadera intimidad emocional, como hablar de temas personales y profundos y trabajar en las diferencias básicas que hay entre ambos.
2. Crece el lado amistoso de tu relación
La cercanía física puede llevar a que los adolescentes piensen que están emocionalmente cercanos, cuando en realidad no lo están. Una relación romántica consiste esencialmente en cultivar una amistad, y no hay amistad sin conversación y sin compartir intereses. La conversación personal crea lazos de amistad, y ayuda a que uno descubra al otro, que conozca sus defectos y sus cualidades. Algunos jóvenes se dejan llevar por las pasiones y cuando se conocen en profundidad, se desencantan. Y no se conocieron porque no llegaron a ser amigos, sino novios con derechos.
3. Hay mejor relación con los padres de familia de ambos
Cuando el hombre y la mujer que se respetan mutuamente, maduran su cariño y mejoran la amistad con los padres de ambos. Generalmente, los padres de familia prefieren que sus hijos solteros vivan la continencia sexual, y se sienten mal si saben que están sexualmente activos sin ser casados. Cuando una pareja sabe que debe de esconder sus relaciones sexuales, crece en ellos la culpa y el stress. Los novios que viven la pureza se relacionan más cordialmente con los padres de familia propios y de la pareja.
4. Te ves más libre para cuestionar si ese noviazgo te conviene
Las relaciones sexuales tienen el poder de unir a dos personas con fuerza, y pueden prolongar una relación poco sana basada en la atracción física o en la necesidad de seguridad. Una persona se puede sentir "atrapada" en una relación de la cual quisiera salir pues en fondo no la desea, pero no encuentra la salida. Una persona casta puede romper con mayor facilidad el vínculo afectivo que lo ata al otro pues no ha habido una intimidad tan poderosa en el aspecto físico.
5. Se fomenta la generosidad contra el egoísmo
Las relaciones sexuales en el noviazgo, invitan al egoísmo y a la propia satisfacción, inclinan a sentirse en competencia con otras personas que puede resultarle más atractivas a la propia pareja. Se fomenta la inseguridad y el egoísmo pues, empezar a entrar en intimidades, invita a pedir más y más.
6. Hay menos riesgo de abuso físico o verbal
El sexo fuera del matrimonio se asocia a la violencia y a otras formas de abuso. Por ejemplo, se da más del doble de agresión física entre parejas que viven juntas sin compromiso, que entre las parejas casadas. Hay menos celos y menos egoísmo en las parejas de novios que viven la pureza que en las que se dejan llevar por las pasiones.
7. Aumenta el repertorio de modos de mostrar afecto
Los novios que vive la abstinencia encuentran detalles "nuevos" para mostrar afecto; cuenta con inventiva e ingenio para pasarla bien y demostrarse mutuamente su interés. La relación se fortalece y tienen más oportunidad de conocerse en cuanto a su carácter, hábitos y en el modo de mantener una relación.
8. Hay más posibilidades de triunfar en el matrimonio
Las investigaciones han demostrado que las parejas que han cohabitado tienen más posibilidades de divorciarse que las que no han cohabitado.
9. Si decides "romper" esa relación, dolerá menos
Los lazos que crea la actividad sexual por naturaleza, vinculan fuertemente, entonces, si hay una ruptura, se intensifica el dolor que produce la ruptura por los vínculos establecidos. Cuando no se han tenido relaciones íntimas, y deciden separarse, la separación es menos devastadora.
10. Te sentirás mejor como persona
Los adolescentes sexualmente activos, frecuentemente pierden autoestima y admiten vivir con culpas. Cuando deciden dejar de lado la intimidad física y vivir castamente, se sienten como nuevos y crecen como personas. Además, mejoran su potencial intelectual, artístico y social. Con el sexo no se juega. Cuando alguien te presione, piensa en lo que vas a
responder: "Sólo te lo pido una vez, y no insistiré más" / "Eso es justo lo que me preocupa. Prefiero conservarme para alguien que me va a querer toda la vida".
CARLOS FLORES.
INTRODUCCIÓN Se cuenta la historia de un hermitaño que vivía solo en una cueva con su hijo de 15 años. El hijo nunca había conocido al pueblo mas cercano ni tampoco había visto a otra gente. Pero para celebrar sus 15 años su padre decidió llevarlo al pueblo para que lo conociera y para comprarle un regalo. Salieron desde la mañana y llegaron primero a la talarbarteria donde su papá le enseñó una montura. Después le llevó a la tienda de artículos deportivos y le enseñó los mejores cuchillos para la cacería.
Mientras caminaban en la calle, encontraron a una muchacha como de 15 años; el joven preguntó a su padre, "¿Qué es eso?" Su padre, tomado por sorpresa, no sabía qué contestarle, porque no quería que su hijo se interesara en una chica todavía. Entonces, rápidamente le dijo, "Es un ganso, mi hijo", y seguían caminando y viendo en las tiendas. Durante el transcurso del día el muchacho conoció perros finos, rifles y pistolas. AI fin del día el papá volteó al joven y le preguntó, "Bueno, mi hijo te he enseñado muchas cosas hoy, esto; dispuesto a comprarte lo que más te gusta Dime ¿cuál has escogido?"
Sin titubear ni por un momento, el muchacho le contestó, "Papá, cómprame un ganso".
La atracción sexual entre un joven y una señorita es tan antigua como el mundo mismo y se originó en la mente de Dios. Fue Dios quien dijo, "No es bueno que e/ hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él". Después de formar a la mujer del mismo cuerpo de Adán, entonces Dios la trajo al hombre para que se gozaran juntos en una relación matrimonial plena. El pecado original no fue el sexo, fue su desobediencia al mandamiento de no comer del árbol. E! sexo fue creación de Dios para bendecir a la humanidad.
Tu sexualidad, joven, es un don divino, pero es un don tan delicado que te puede traer gran felicidad o te puede destruir.
Según un estudio de la revista Teenage (Juventud), 99% de los jóvenes dijeron que las relaciones sexuales antes del matrimonio es el problema número uno que enfrenta la juventud hoy en día.
Vivimos en un mundo promiscuo. El mensaje de la música moderna, de la televisión, revistas, películas, de los compañeros de la escuela y por todos lados es: "Si te sientes bien, hazlo"; o "todo el mundo lo está haciendo".
Una muchacha cristiana escribió, "Estoy cansada de oír en la televisión o leer en cualquier revista que abro:'Cuídate en tu vida sexual, señorita, procura usar anticonceptivos para evitar enfermedades o embarazos no deseados'. ¿Por qué no nos aconsejan mejor guardar et sexo para el matrimonio?"
Estoy convencido de que hay miles y miles de jóvenes cristianos, como esta señorita, que desean consejos sanos, consejos basados sobre la Palabra de Dios, y quieren que alguien les hable bien claro y directo. Por eso, estoy escribiendo este librito.
Tengo más de 30 años de estar felizmente casado y muchos años de ser un líder espiritual, observando y aconsejando a personas que están sufriendo las consecuencias de no tener su sexualidad bajo control.
¿POR QUE EL NOVIAZGO?
Muchas personas se casan y después de poco tiempo dicen, "Pues, yo no conozco a mí pareja". Entonces ¿de qué servio el noviazgo? ¿De qué platicaron? ¿Nada más • * ¡Qué chula!"; "Te adoro"; "Eres muy guapo"...etc.?
El noviazgo debe ser un tiempo para conocerse el uno al otro en un nivel mental, emocional y espiritual, pero sin llegar al nivel físico. Es un tiempo para ser amigos, para aprender a hablar, para compartir ideas, sueños y metas, para orar juntos. Pero ten mucho cuidado con los besos y caricias porque esto puede reducir tu relación a algo únicamente físico e impedir que se desarrolle en las otras áreas.
El matrimonio basado sobre pasión en vez de amor no durará, o será un "infierno en la tierra". En el área del sexo somos hechos de tal manera que si tenemos una probadita, queremos más. Un poco de acariciar el lunes, el martes queremos más, y el miércoles aun más.
El sexo es como un fuego. No es posible Jugar con fuego y no quemarse. El fuego dentro de la chimenea es maravilloso, porque da calor a toda la casa, pero sacándolo de allí, es capaz de destruir toda la casa. El sexo dentro del matrimonio es bello y maravilloso, pero fuera de allí, destruye vidas.
Yo no creo en los noviazgos ni muy cortos ni muy largos. Debe ser lo suficiente largo como para conocerse bien, pero no demasiado largo para que la tentación sexual sea un problema grande. Creo que entre un año y dos años es suficiente. Después de mucho tiempo la pareja tiene todo, menos el sexo y ¡qué frustración y tentación!
Hay un dicho: "el amor es ciego, pero el matrimonio abre los ojos". Joven, abre tus ojos ahorita, y no después, para conocer las debilidades de la otra persona. ¿Son cosas que te molestan mucho ahora? Si así es, te molestarán aun más después de la boda.
Y no pienses, señorita, '"Yo lo cambiaré" porque probablemente él no cambiará, a menos que Dios lo haga. La mujer que asume la "tarea" de cambiar a su marido por medio de "consejos" o manipulación, llegará a ser una esposa "machacadora" o "mortificadora" y su hogar se tornará en un lugar de pleitos y odio.
Si algún joven me dijera, "Pero no podemos casarnos sino hasta dentro de seis años, porque tengo que terminar mis estudios y establecerme primero en un trabajo", yo le daría este consejo: no sean novios todavía, sean amigos. Salgan a pasear y a platicar en grupos con otros jóvenes cristianos. Si esta chica es la persona que Dios tiene escogida para tí, ella te esperará, y si no es, no la quieras de manera alguna.
¿CON QUIEN Y CUANDO DEBO CASARME?
Tú, joven cristiano, no tienes el derecho de casarte con nadie que no sea cristiana. Dios dice, "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos". (2 Co. 6:14) Ni tengas una novia no cristiana, porque el propósito del noviazgo es conocerse y decidir si esta persona es la "correcta" para el matrimonio.
Leemos lo siguiente del Rey Salomón, hijo de David; "Pero el Rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras...gentes de los cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegaran a ti vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres indinaron su corazón tras d/oses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David". (I Reyes 11:1-4). En su vejez. Salomón escribió, "Vanidad, todo es vanidad". Era un viejito amargado, viendo la vida como una vanidad, porque él no supo controlar sus pasiones.
De todas maneras, el solo hecho de que la otra persona sea cristiana no basta. Hay muchos matrimonios entre cristianos que son un "infierno en la tierra". Uno siente un llamado para servir al Señor y la otra persona está contenta con sólo asistir a la iglesia los domingos; uno tiene sueños y metas grandes y la otra persona es conformista.
Sé un joven de oración y busca a Dios, confiando que El tiene la pareja idea! para tí. Salmo 37:4 promete, "Deléitate asimismo en Jehová, y é! te concederá !as peticiones de tu corazón ".
Se dice que "los opuestos se atraen", y es cierto en algunas áreas de la vida, especialmente en cuanto a nuestro temperamento. No es nada extraño que un acelerado "colérico", con carácter fuerte y cualidades de líder, se case con una mujer calmada y pacifica; que una muchacha "sanguínea", platicadora y extrovertida se enamore de un Joven quieto, "melancólico" e introvertido.
Sin embargo, cuando llega al asunto de las metas en la vida, las convicciones espirituales, los intereses, el nivel educativo y nivel socio-económico, cuanto más tengan en común, más posibilidad habrá de tener felicidad y armonía en el matrimonio.
De vez en cuando un joven cristiano me pregunta, "Y cómo voy a saber quién es la muchacha que Dios tiene para mi?" Yo le respondo, "Te vas a enamorar de ella y además tendrás la confirmación de Dios en tu espíritu". Si eres una persona de oración, puedes esperar que el Señor revele su voluntad perfecta para tu vida pero no en una manera mística. Esta revelación viene a través del amor genuino hacia la otra persona, la paz de Dios en tu corazón y por los consejos de otros cristianos maduros.
Aunque somos espirituales, no creo que Dios pase por alto los sentimientos humanos y naturales del amor.
Yo sé que el Señor me dio como esposa a Gloria, pero también fue un proceso natural. Me enamoré locamente de ella. No recomiendo a nadie que se case mientras no esté enamorado de la otra persona, aun si dijere, "Dios me mostró que Fulana va a ser mi esposa". Yo he oído de tales casos y algunas veces "Fulana" no estaba convencida. Si Dios te lo mostró, entonces empieza a cultivar una relación de amistad con ella, y si es de Dios, los dos se enamorarán.
Si no hay muchos jóvenes cristianos en tu iglesia, no te desesperes, sino ponte a orar y a tomar pasos prácticos para que Dios te pueda contestar. Yo vengo de un pueblito pequeño en el Estado de Pennsylvania, y Gloria vivía como 3,000 kilómetros de distancia en el Estado de Missouri; por una "coincidencia"...planeada por Dios...los dos nos encontrábamos en una conferencia cristiana en una iglesia pequeña en otro Estado. Ella había orado por un esposo cristiano con deseos de servir al Señor; yo había pedido a Dios una esposa cristiana. Ya que no había en nuestras congregaciones locales la respuesta a esas oraciones. Dios hizo el "milagro" de que nos conociéramos a miles de kilómetros de nuestras casas.
Mi yerno tiene un testimonio bello en esta área. El tenia casi 28 años de edad cuando se casó con mi hija, porque él había esperado la mujer que Dios tenia para él. Su mamá se desesperaba y por varios años le aconsejaba que ya era tiempo de conseguir una novia. El siempre respondía, "No, Mama, no tengo que buscar una novia. Cuando encuentre la mujer que Dios me está preparando, yo sabré". Y así sucedió. Cuando él y Sheri, mi hija, se conocieron (lejos de las casas de ambos), los dos sabían que esto era la voluntad de Dios y su amor mutuo lo confirmaba.
CARLOS FLORES.












